La Economía Social y Solidaria (ESyS) corresponde a un modelo de producción integrado por organizaciones y empresas con un marcado sello solidario y participativo, que persigue el desarrollo equitativo de sus miembros, y la valorización y priorización del ser humano por sobre otros valores tales como el dinero y el capital (Mario Radrigán, CIESCOOP, 2015).

El principal rasgo que distingue a una organización social y solidaria es que su fin máximo es la producción de bienes y servicios por sobre la maximización de ganancias. Estos bienes suelen comercializarse en el mercado compitiendo con el sector privado o público (cuando entregan servicios sociales), y en ciertos casos, la economía social tiene que crear mercados especiales donde se conjugan las leyes de la competencia de mercado con ciertas características propias de la economía social. Esto implica que sea muy compleja ubicarla dentro de la economía razón de que se conozca también, como “Tercer sector” económico (Organización Internacional del Trabajo, 2010).

Actores que integran este sector

El concepto de economía social se utilizó a finales del siglo XIX para describir las asociaciones voluntarias y de autoayuda que surgieron para hacer frente a las consecuencias de la revolución industrial en las economías locales y la centralización de la producción. La Economía Social y Solidaria comprende tipos específicos de organizaciones que promuevan y administran concentrándose en la persona como las siguientes:

  • Cooperativas
  • Fundaciones y corporaciones privadas sin fines de lucro
  • Organizaciones comunitarias de tipo territorial y funcional
  • Comunidades y asociaciones indígenas.
  • Asociaciones Gremiales
  • Sindicatos
  • Empresas B
  • La Red del Comercio Justo
  • Sociedades Mutuales

Desde sus orígenes hasta la actualidad, la Economía Social y Solidaria ha dado respuestas frente a nuevos procesos económicos, sociales y culturales. Es así como estas organizaciones han desempeñado un importante y creciente papel en nuestra economía y sociedad, al ofrecer empleo, protección social y otros beneficios sociales y económicos que han contribuido, entre otras cosas, con la inserción económica de grupos vulnerables e históricamente marginados.

Es posible clasificar en dos grandes subsectores a las organizaciones de la ESyS; un subsector de las organizaciones y empresa que no son de mercado y el subsector de mercado (División de Asociatividad y Economía Social, 2015a). De este último subsector, es importante destacar que engloba a las organizaciones que tienen como fin producir, asegurar, financiar o de distribuir bienes o servicios, pero cuya repartición de beneficios no está directamente relacionada con el capital aportado por cada miembro –sino de su aporte en trabajo-, y donde el peso a la hora de tomar decisiones es el mismo para todos –de manera democrática-. O sea, son organizaciones económicas, que funcionan utilizando la lógica de mercado, pero considerando la participación de todos sus integrantes y el bien mayor para todos/as –que no siempre es económico-.

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